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Nuestro Círculo Nº 155 Semanario de Ajedrez, 23 de julio de 2005
Isaac Boleslavsky se inició solo en el ajedrez gracias a los libros, a los nueve años de edad. Durante una decena de años, apenas encontró rivales. La escuela Soviética de ajedrez aún no existía, y los adversarios de categoría escaseaban. Esto explica su gusto por la teoría y su aproximación libresca al juego. Desde esta óptica resulta aún más sorprendente la victoria de Boleslavsky en el Campeonato de Ucrania de 1938. En efecto, aunque mostraba sus talentos como táctico, se encontraba aún débil en estrategia y en finales. También tenía una insuficiente preparación físico. Sin embargo, poco a poco ascendió en la jerarquía rusa y pasó a ser miembro del equipo soviético. Aunque no fué convocado para el campeonato del mundo de 1948, quedó tercero en el torneo interzonal del ciclo de la FIDE, y se clasificó para el torneo de Candidatos de 1950. Se mantuvo sin perder ninguna partida hasta la última ronda, en la que se dejó alcanzar por Bronstein. Boleslavsky pensaba que no tenía ninguna posibilidad de ganar al Campeón del Mundo, Botvinnik que ya lo había batido siete veces. Según Bronstein, se dejó ganar deliberadamente porque prefería enfrentarse a Botvinnik en un Torneo a tres, Botvinnik-Bronstein-Boleslavsky y no en un encuentro cara a cara. Pero su propuesta de encuentro triangular fue rechazada, y fue Bronstein quién ganó en el desempate. Este Torneo representó un vuelco en su carrera. A partir de ese momento y del siguiente Torneo de Candidatos, ya no se situaría entre los primeros. Se dedicaría entonces a su tarea de teórico y entrenador. Primero asesoró a Bronstein contra Botvinnik, sin éxito. Después, dirigió a Smyslov y a Petrosian en su ascenso al título Mundial. Hizo grandes aportaciones en el terreno de las aperturas. Por ejemplo, la introducción de la India Oriental a un alto nivel debe mucho a sus investigaciones. También profundizó en otras estructuras. Sus partidas revisten siempre un gran interés para los jugadores que desean comprender algunos sistemas de aperturas modernas... Boleslavsky,I - Panov,V [C97] 1.e4 e5 2.Cf3 Cc6 3.Ab5 a6 4.Aa4 Cf6 5.0-0 Ae7 6.Te1 b5 7.Ab3 d6 8.c3 0-0 9.h3 Ca5 10.Ac2 c5 11.d4 Dc7 12.Cbd2 Ae6 13.dxe5 dxe5 14.Cg5 Ad7 15.De2 h6 16.Cgf3 Ch5 17.Cf1 Tfe8 18.C3h2 Cf4 19.Axf4 exf4 20.e5 Ag5 21.Cf3 g6 22.h4 Af6 23.h5 Cc4 24.hxg6 Cxe5 25.Cxe5 Txe5 26.Df3 Txe1 27.Txe1 Tf8 28.Dh5 Ag5 29.Cd2 Dc6 30.Cf3 fxg6 31.Axg6 Af5 32.Axf5 Txf5 33.Dg4 Dd5 34.Ch4 Tf7 35.Cf3 Tf5 36.b3 Rh7 37.c4 bxc4 38.bxc4 Df7 39.Tb1 Ad8 40.Tb8 Ag5 41.Tb7 Dxb7 42.Dxf5+ Rh8 43.Ce5 Rg8 44.Rh2 De7 45.Rh3 Af6 46.Cg6 Dd6 47.Cxf4 Ad4 48.f3 a5 49.De6+ Dxe6+ 50.Cxe6 Af2 51.Rg4 Rf7 52.Rf5 h5 53.Cf4 h4 54.Cd3 1-0 Boleslavsky,I - Lilienthal,A [C40] 1.e4 e5 2.Cf3 d5 3.Cxe5 De7 4.d4 f6 5.Cd3 dxe4 6.Cf4 Df7 7.Cd2 Af5 8.g4 Ag6 9.Ac4 Dd7 10.De2 Dxd4 11.Ce6 Db6 12.Cxe4 Cd7 13.Af4 Ce5 14.0-0-0 Af7 15.C4g5 fxg5 16.Axe5 Axe6 17.Axc7 1-0 Boleslavsky,I - Kotov,A [B33] 1.e4 c5 2.Cf3 e6 3.d4 cxd4 4.Cxd4 Cf6 5.Cc3 Cc6 6.Cdb5 d6 7.Af4 e5 8.Ag5 a6 9.Axf6 gxf6 10.Ca3 b5 11.Cd5 Ae6 12.c3 Ag7 13.Cc2 f5 14.exf5 Axf5 15.Cce3 Ae6 16.Df3 0-0 17.Ad3 Ce7 18.Cxe7+ Dxe7 19.0-0 Dg5 20.Ae4 Tad8 21.Ad5 Df4 22.Tfd1 Tfe8 23.g3 Dxf3 24.Axf3 Ah6 25.Cd5 Axd5 26.Axd5 Tb8 27.Ae4 Af8 28.Td3 Tec8 29.Ad5 Tc7 30.Rg2 Rg7 31.g4 Ae7 32.Rg3 h6 33.Tf3 Af6 34.Td1 b4 35.c4 Tb6 36.b3 a5 37.h4 Ta6 38.Rh3 a4 39.Tg1 axb3 40.axb3 Ad8 41.g5 hxg5 42.hxg5 Ta2 43.Rg4 Tca7 44.Rf5 e4 45.g6 f6 46.Th3 Txf2+ 47.Re6 Te7+ 48.Rxd6 f5 49.Th7+ Rf6 50.g7 Ac7+ 51.Rc6 Txg7 52.Th6+ Re5 53.Txg7 Ad8 54.Tg8 e3 55.Txd8 f4 56.Rc5 e2 57.Tf8 1-0 Boleslavsky,I - Ragozin,V [C16] 1.e4 e6 2.d4 d5 3.Cc3 Ab4 4.e5 Ce7 5.a3 Aa5 6.b4 Ab6 7.Cf3 a5 8.Tb1 axb4 9.axb4 Cd7 10.Ad3 f5 11.Ce2 Cf8 12.c3 Cfg6 13.h4 Ad7 14.h5 Cf8 15.g4 fxg4 16.Ch2 Cf5 17.Cxg4 h6 18.Cg3 De7 19.Cxf5 exf5 20.Ce3 Df7 21.Df3 f4 22.Cxd5 Af5 23.Cxf4 Axd3 24.Dxd3 Ta2 25.Ae3 c6 26.b5 Ce6 27.Cxe6 Dxe6 28.Tg1 Aa5 29.Dg6+ Dxg6 30.Txg6 Axc3+ 31.Rf1 c5 32.d5 Ad4 33.Axd4 cxd4 34.e6 Tf8 35.d6 Taxf2+ 36.Rg1 T2f6 37.Tc1 1-0 Smyslov,V - Boleslavsky,I [B74] 1.e4 c5 2.Cf3 Cc6 3.d4 cxd4 4.Cxd4 Cf6 5.Cc3 d6 6.Cb3 g6 7.Ae2 Ag7 8.0-0 0-0 9.Ae3 a6 10.a4 Ae6 11.Cd4 Ad7 12.Dd2 Tc8 13.f3 Ca5 14.Tfd1 Te8 15.Af1 Dc7 16.Df2 Cc4 17.Ac1 Db8 18.b3 Ce5 19.Ab2 Cc6 20.Cd5 Cxd5 21.exd5 Cxd4 22.Axd4 Axd4 23.Txd4 b5 24.axb5 axb5 25.Th4 Af5 26.De3 Axc2 27.Dh6 Db6+ 28.Rh1 g5 29.Dxg5+ Ag6 30.Ad3 Dc5 31.Tf1 e6 32.f4 De3 33.Th3 Dd2 34.Axb5 Tc1 35.Thf3 Tb8 36.Ac4 e5 37.Txc1 Dxc1+ 38.Tf1 Dd2 39.h4 h6 40.Dxh6 Te8 41.h5 Ae4 42.Dg5+ Rh7 43.Dg3 Tg8 44.Df2 Dc3 45.Rh2 Txg2+ 46.Dxg2 Axg2 47.Rxg2 e4 48.f5 Rh6 49.f6 Rxh5 50.Tf4 Dd2+ 51.Tf2 Dd4 52.Rf1 Rg5 53.Re2 Dc3 54.Tf1 Rg4 55.Tg1+ Rf4 56.Tf1+ Re5 57.Tf2 e3 58.Tg2 Rf4 59.Rd1 Da1+ 0-1 Boleslavsky Isaak -Sthlberg Gideon [B85] 1.e4 c5 2.Cf3 e6 3.d4 cxd4 4.Cxd4 Cf6 5.Cc3 d6 6.Ae2 Cc6 7.0-0 Dc7 8.Ae3 a6 9.f4 Ad7 10.De1 Ae7 11.Td1 Cxd4 12.Axd4 Ac6 13.Af3 0-0 14.Dg3 b5 15.e5 Ce8 16.f5 Axf3 17.Dxf3 d5 18.Dh3 Dc6 19.f6 Ac5 20.Tf4 Axd4+ 21.Tfxd4 Tc8 22.Th4 h6 23.fxg7 Cxg7 24.Txh6 Dc5+ 25.Rh1 f5 26.exf6 Txf6 27.Txf6 b4 28.Tdf1 bxc3 29.Th6 Cf5 30.Tg6+ Rf8 31.Txf5+ 1-0 Bronstein,D - Boleslavsky,I [E68] 1.d4 Cf6 2.c4 d6 3.Cc3 e5 4.Cf3 Cbd7 5.g3 g6 6.Ag2 Ag7 7.0-0 0-0 8.e4 Te8 9.Ae3 Cg4 10.Ag5 f6 11.Ad2 Ch6 12.Tc1 Cf8 13.b4 [13.h3!?] 13...Cf7 14.Ae3 Ag4 15.h3 Axf3 16.Axf3 a5= 17.a3 axb4 18.axb4 exd4 19.Axd4 Ah6 20.Cd5 Ce5 21.Ae3 Axe3 22.Cxe3 c6 23.Ag2 Ta3 24.Dd2 Td3 25.Da2 [25.De2] 25...Da8 26.De2 Da3 27.Cg4 Cxg4 28.Dxg4 Dxb4 29.Tb1 Tb3 30.Tbd1 Rg7 31.h4 h5 32.De2 Cd7 33.Td4 Ce5 34.Dd1 Td8 35.c5 Dxc5 36.Dxb3 Dxd4 37.Dxb7+ Td7 38.Dc8 Da7 39.Ah3 Tf7 40.Td1 Tf8 41.De6 c5 42.Af1 Td8 43.Ae2 Dd7 44.Db3 Dc6 45.Td5 c4 46.Dc3 Db6 47.Rg2 Ta8 48.Dd2 Dc6 49.Txd6 Dxe4+ 50.f3 Db7 51.Df4 De7 52.Td2 c3 53.Tc2 Dc5 54.De4 Tc8 55.f4 Cg4 56.Axg4 hxg4 57.De6 Tb8 58.Dxg4 Tb2 59.De2 Dc6+ 60.Rf2 Db6+ 61.Rf3 Db7+ 62.Re3 Db3 63.Rd3 Db5+ 64.Re3 Dxe2+ 65.Txe2 c2 0-1 Averbach - Boleslavsky [E64] 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.g3 Ag7 4.Ag2 0-0 5.Cc3 d6 6.Cf3 c5 7.d5 Ca6 8.0-0 Cc7 9.h3 Tb8 10.a4 a6 11.a5 b5 12.axb6 Txb6 13.Cd2 e6 14.Cb3 exd5 15.cxd5 Ad7 16.Ca5 Tb4 17.Af4 De7 18.Dc1 Tfb8 19.Ta2 Cfe8 20.Ad2 Td4 21.Te1 Tdb4 22.Cd1 T4b5 23.Cc3 Tb4 24.Cd1 T4b5 25.Ac3 Axc3 26.Cxc3 Tb4 27.e4 Cb5 28.Cc6 Axc6 29.dxc6 Cxc3 30.bxc3 T4b6 31.e5 dxe5 32.Tae2 Cc7 33.Txe5 Dxe5 34.Txe5 Tb1 35.Dxb1 Txb1+ 36.Rh2 Rf8 37.c4 Tc1 38.Td5 Cxd5 39.cxd5 Re7 40.c7 Rd7 41.d6 Tb1 42.Ad5 Tb6 0-1 Boleslavsky,I - Geller,E [C96] 1.e4 e5 2.Cf3 Cc6 3.Ab5 a6 4.Aa4 Cf6 5.0-0 Ae7 6.Te1 b5 7.Ab3 d6 8.c3 0-0 9.h3 Ca5 10.Ac2 c5 11.d4 Ab7 12.dxe5 dxe5 13.Cbd2 Dc7 14.Cf1 Tfd8 15.De2 Td7 16.Ce3 g6 17.Cg4 Cxg4 18.hxg4 Tad8 19.g5 Ac6 20.b3 b4 21.Ab2 Axg5 22.Cxg5 Td2 23.Dxa6 Txc2 24.Te2 Tdd2 25.Txd2 Txd2 26.cxb4 cxb4 27.Tb1 f6 28.Ce6 Dd6 29.Dxa5 Axe4 30.Tc1 Dxe6 31.Dxb4 Dg4 32.Tc8+ Rf7 33.Df8+ Re6 34.Te8+ Rd5 35.Df7+ Rc6 36.Dc4+ Rd7 37.Dc8+ 1-0 ATENCIÓN EN EL AJEDREZ El psicólogo y ajedrecista Nicolás Krogius, en su libro "La sicología del ajedrez" dice: "La continuidad de los cambios que se producen en el tablero y la obligación de calcular toda posibilidad, por mínima que sea, indudablemente favorecen el incremento de la capacidad de atención. Fijar la atención es un ejercicio imprescindible para cosechar éxitos en las competiciones". La atención es el acto por medio del cual se logra que algunos hechos o vivencias destaquen sobre otros. Es una ocupación selectiva de la conciencia. Se atiende lo que despierta interés. Tanto el interés como la atención son factores que caracterizan la lucha ajedrecística. La sicología dice que la atención está relacionada con la habituación a cierta clase de percepciones. De manera que no sólo depende de la situación presente sino de cierta preparación pretérita, de las expectativas sobre determinados hechos y de un propósito deliberado. El propósito de todo ajedrecista es vencer al adversario. Los especialistas N. Grekov y P. Rudnik han dicho: "el ajedrez es un medio eficaz para combatir la distracción, considerada como uno de los trastornos más graves de la atención." 95 AÑOS CON EL AJEDREZ Francisco Benko, decano del ajedrez argentino, es el jugador más longevo del país y uno de los tres casos en el mundo; se prepara para nuevos desafíos frente al tablero; llegó a la Argentina tras huir de los nazis. A los 95 años, Francisco Benko luce pulcro, uñas cortas y prolijas, y una mirada de permanente sensación de asombro; su figura, aún robusta, se desplaza lentamente por las salas de ajedrez y cuando el rigor del frío le golpea la curtida piel el hombre se encierra en el refugio de su hogar, en El Palomar.
Es que el decano del ajedrez argentino, el jugador más longevo del país y el tercer caso en el mundo, no se rinde y se alista para nuevas batallas frente al tablero; entre el 5 y el 15 de agosto próximos participará del campeonato Continental de las Américas (una prueba frente a los mejores jugadores del continente) y en septiembre jugará por vigésima vez una final del campeonato vernáculo. Acaso tamaña vitalidad se forjó en aquel pasado de dolor en su Alemania natal. Un recuerdo instalado en el corazón del olvido. Comienza la historia. Nacido el 24 de junio de 1910, en Berlín, fue el segundo y último hijo de Alice Josephine Helene Pick (austríaca) y Richard Wilhelm Benko (húngaro); criado en un hogar de prohibiciones, tuvo por juguetes espanto y muertes; a los dos años perdió a su papá y a los cuatro, la Primera Guerra Mundial le estalló sobre los ojos de la infancia. "Pese a los esfuerzos de mi madre, durante la guerra en casa pasamos mucho hambre. Un día estaba tan desesperado que cuando entré al aula del colegio me bebí un frasco de tinta", le cuenta a LA NACION, con voz ronca y acento extranjero, don Francisco Benko, que puede conversar en castellano, en inglés, francés o alemán, y también entiende el holandés, ruso, italiano, sueco, griego, latín y portugués. Tenía 12 años cuando comenzó a jugar con los trebejos, pero aquella diversión duró un suspiro: la vida le reservó un nuevo golpe, la muerte de mamá Alice. Fue solidario en la lágrima junto a su hermana y luchó por sobrevivir con la esperanza oculta en todos lados. "Mi madre fue una mujer hermosa; en un balneario conoció al músico Johann Strauss, que le firmó un autógrafo sobre un abanico y le dibujó un pentagrama con los primeros acordes del vals «Voces de primavera», uno de sus clásicos. Tras la muerte de ella, ese abanico se completó con la firma de otros músicos, como Friedrich Gulda, y en el anverso con las firmas de famosos ajedrecistas", señala Benko, acaso, el motivo que luego despertó su otra pasión, la música clásica; hoy, más de 3000 discos (de vinilo y compactos) forman parte de su colección de melodías clásicas. El vienés Franz Schubert y el austríaco Wolfgang Amadeus Mozart son sus preferidos. Si bien entre 1928 y 1929 Benko había alcanzado su máxima hazaña junto a su preferido pasatiempo, con dos empates en simultáneas ante el entonces campeón mundial de ajedrez, Alexander Alekhine, tres décadas después, en 1960, en la Argentina, otra vez frente a un tablero le brotó la más brillante sonrisa: batió a Bobby Fischer en una partida de ajedrez ping pong. Claro que para disfrutar de tanta alegría el goce partió de un sufrimiento. Es que durante la década del treinta, con la llegada de Adolf Hitler al poder, su vida corrió peligro. La nacionalidad húngara por lazos de sangre de su padre no disimuló la religión judía de su mamá. Por ello no tuvo deseos sino opciones: morir o huir; optó por la fuga. Con sólo diez marcos alemanes en un rincón del bolsillo enfrentó el control fronterizo; entre el manojo de ropa escabulló el juego de ajedrez para disimular la huida. Llegó hasta Rotterdam, donde abordó el Alwaki, el barco que lo trajo a la Argentina, en la primavera de 1936. Con el desenlace de la historia, Francisco Benko comprendió que esa vez había ejecutado la mejor jugada sobre el tablero de la vida; con su plan le había ganado una partida a la muerte. "Si me hubiera quedado seguro que me mataban. Para los nazis era un judío más por herencia de mis abuelos maternos", dice Benko. "Acá, al principio, no fue fácil conseguir trabajo, y muchas veces el ajedrez fue un aliado para evadirme frente a tanta frustración", señaló. Francisco Benko y el ajedrez, un siglo de historias de vida sostenidas por la memoria y los recuerdos. CÍRCULO DE AJEDREZ DE VILLA DEL PARQUE ENSAYO El Universo está hecho de una palabra única, que es el único pensamiento que abarca al resto de los pensamientos. De una idea, encerrada dentro de otra y ésta a su vez anidada en otra mayor, y así sucesivamente, en una regresión infinita, indeterminable. Pues existe una réplica de este fenómeno fractal, el desordenado entrepiso del lugar donde yo trabajé algún tiempo sobre alguna avenida del barrio de Caballito. Pequeño reducto incrustado en el fondo y oscuro que contenía la luz completa. Una incursión en sus mares desafiaba a los mejores navegantes más experimentados. Sus obtusas cajas polvorientas contenían la magnitud de los eones. Abrazaban la piel dejando un manto seco. Una sensación de quietud y lejanía que giraba en un excéntrico espiral. Era el intestino, donde se alojaban los néctares que alimentaban la actividad comercial de una sociedad necesitada de vida. Allí era donde yo me tenía que internar cuando me encargaban hurgar en los conocimientos ancestrales. Era alli, sí, allí donde me surcaban las ideas mas endemoniadas que acudían a mí como danzas salvajes de notas en una fuga Bachiana. Anhelos de libertad para dedicar el tiempo al mayor matador de todos los tiempos, un matador dividido en ocho por ocho como octavas musicales, donde se componen las obras mas trascendentes y hasta las mas efímeras, como salidas de un ataque de delirio febril en una de las tantas gripes del húmedo invierno de Buenos Aires. Eran esos maravillosos y femeninos tentáculos que me fueron abrazando, acariciándome con sus ideas, algunas posicionales, otras llenas de dinamismo, acicalándome con sus victorias, abofeteándome con sus derrotas, pero al fin esos fuertes brazos con los que ella me fue sujetando para soltarme en el interior de sus laberintos escaquianos donde la brújula no encuentra el norte, el tiempo se ha dormido y la luz está atrapada, por la inmensa gravedad de su agujero negro central. Miro a la última fila, y sólo encuentro a la primera, cual burla circular del todo infinita. Que pócima nos embriaga a recorrer sus caminos, a creernos dioses gobernando sus destinos, y ya el pequeño Georgie a todos lo confiesa: "que Dios detrás de Dios la trama empieza, de polvo y tiempo y agonía". Alli donde el alfa se confunde con el omega, la oscuridad con las estrellas, o tal vez el silencio absoluto con un tango. Es allí, en ese límite donde han coqueteado con la locura muchos mortales, y hasta algunos semidioses, de esta mitología sin nombre. ¿Acaso notamos la diferencia entre el séptimo y el noveno círculo de Dante cuando Caissa te ha besado? El fuego de esta galaxia perdurará, tal vez. Pero tu nombre que abarca de la primera a la última letra jamas se extinguirá, Ajedrez! (El autor de esta nota, lector de N.C., nos ha pedido mantener su anonimato) ANÉCDOTAS DE NAJDORF 1. AJEDREZ EN COPAS Fue magnético el festival de ajedrez Ciudad de la Cerámica. El ajedrez puede ser espectacular. Basta con sabérselo montar. El Auditorio de Manises estaba hasta la bandera y el público lo pasó muy bien con las pantallas gigantes y la retransmisión en video de las partidas rápidas. Arizmendi, el mejor jugador valenciano, le empató las tres partidas de la final al gran Karpov. Hubo emoción y calidad en el juego. Los responsables del Club Valencia de Ajedrez son personas serias, trabajadoras e imaginativas. Hay un antes y un después en el ajedrez de nuestra Comunidad con el festival de Manises. Hemos dejado atrás el provincianismo para ofrecer cosas con atractivo internacional. Podemos ser los líderes europeos en este apasionante juego-deporte-ciencia. Poco antes del festival, entrevisté a Karpov. Me contó una anécdota deliciosa. Le comenté que los artistas con una copa de más crean a menudo obras espléndidas. ¿En ajedrez puede pasar lo mismo? Karpov, que no bebe ni fuma, negó tajante: "Con alcohol en el cuerpo se juega mucho peor que en condiciones normales; ajedrez y bebida están reñidos''. Di por buena la respuesta. Pero Karpov, de pronto, hizo una excepción. "Aunque hay casos especiales'', me dijo. "Una vez, el polaco-argentino Nadjorf, que jugaba un torneo de varios días de duración, vió derrumbado en un sillón del hotel al jugador contra el que se enfrentaba esa tarde. Quiso animarle y le invitó a una copa''. El deprimido ajedrecista aceptó encantado. Después de una copa, vino otra y otra. Todas las pagó Najdorf. Su contertulio había resurgido, parecía otro. Nadjorf se sentía culpable, porque pensaba que su adversario, cada vez más colocado, jugaría esa tarde rematadamente mal. No fue así. El "resucitado'', con claros signos etílicos, hizo una partida formidable y barrió del tablero a Nadjorf. Sorprendentemente, poco antes del remate, el beodo le pidió tablas. "¿Me pides tablas? No lo entiendo, la tienes totalmente ganada'', comentó Nadjorf sorprendido. "Es una manera de agradecerte las copas que me has pagado. Estoy sin blanca y yo, si no bebo, juego muy mal. Sólo las veo a partir del tercer whisky''. (Rafa Marí, en "Las Provincias",2001) 2. NAJDORF VA AL CINE En el nº 106 de "JAQUE" (España), el MI Ricardo Calvo escribió una interesante nota sobre la personalidad de Miguel Najdorf. En un párrafo dice: "Najdorf no es una personalidad que pase desapercibida. ... Hay un tipo de fuerza, o de energía, o de vitalidad, llámese como se quiera, que arrastra, atráe la atención, enreda o desenreda (en general, me parece que enreda), y agita como un remolino los remansos del espírutu aparentemente más estructurados, de quien, por suerte o por desgracia haya irrumpido en su campo de acción ... Es permanentemente fiel a su verdad propia: ese entusiasmo vital que parece arrancar de los estratos más primitivos de su persona, que la traspasa y que, pasando a través de él, desestabiliza a quien lo acompaña... No es bueno ni malo, es así. Sin dudas muy acertada la descripción de Calvo. Y si no lo creen, vean lo que me pasó con él. Salí de la oficina donde trabajo para hacer algunos trámites, y, en plena calle Corrientes, me topé con él. "¡Hola, Jorgito. Vení conmigo al cine. Película genial, sensacional. Vamos, vamos!" Esa "fuerza que arrastra" a la que hacía mención Calvo ya me estaba atrapando. Me tomó del brazo y comenzó a "llevarme" para el cine. "Pero don Miguel, no puedo ir ahora, tengo mucho trabajo", le dije. "Pero no, viejo, que trabajo ni trabajo. Vamos al cine. Película genial." "Pero no puedo ahora, don Miguel, otro día", resistí aún. Pero no hubo caso: "Vamos, vamos. Esta película es genial", y me llevó del brazo hasta el cine. Pagó las entradas y enseguida estábamos en la platea. Habían pasado tan solo 5 minutos desde el comienzo de la película, cuando don Miguel se levantó y me dijo: "esta película es una porquería. Yo me voy". "Pero usted no me", atiné a decir. "Esta pelícla es una porquería, chau." Y se levantó y se fue nomás... Yo terminé de ver la "película genial", y pensé: ¡tenía que ser don Miguel!... (Jorge sometan) 3. NAJDORF SUFRIENDO El 20 de marzo de 1952, en el Club de Ajedrez Capablanca, de la Habana, se puso en marcha la última rueda del Torneo Internacional "Cincuentenario de la República". Marchaban punteros don Miguel Najdorf y Sammy Reshevsky, con 17,5 puntos en 21 partidas. A Najdorf le tocaba con quien iba último, R. Ortega y a Reshevsky con Eduardo Lasker, que andaba por la mitad de la tabla. No parecían compromisos muy difíciles, y así fue como Reshevsky ganó muy rapidamente al cumplirse la tercera hora de juego. Para sorpresa de todos, Najdorf estaba en ese momento siendo sometido a un tremendo ataque, y Ortega había sacrificado un caballo en 5AR. Visiblemente nervioso, don Miguel se paseaba de un lado al otro del salón, y, además del ataque de Ortega, debía soportar las socarronas miradas de Sammy, que fumando su pipa no dejaba de observa la partida. También estaban en juego mil dólares, ya que al ganador le tocaban 2.500 y al segundo solo 1.500. Al llegar a la jugada 28, Najdorf devuelve la pieza para aliviar su juego, y en la jugada 32 encuentra un bonito golpe, que va diluyendo el ataque blanco. A pesar de ello, la partida sigue "dura"... y hay que ganar porque tablas no alcanzan. Finalmente y luego de casi 7 horas de juego, Ortega inclina su rey, y una cerrada ovación del público saluda la victoria. Najdorf, visiblemente agotado, pero feliz, estrecha la mano de los aficionados.
NUESTRO CÍRCULO Director : Roberto Pagura ropagura@ciudad.com.ar (54 -11) 4958-5808 Buenos Aires, Argentina http://ar.groups.yahoo.com/group/nuestro_circulo/ dir: Victor Francia return to Index of Nuestro Círculo
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